9 oct. 2008

Idilio Coagulado de Michelle Guillén


Pareja Vegetal.

Roble permanece allí, erguido en su esplendor. Ella acude a darle bebida, a tender a su lado, el plumaje de otro carpintero, que no requerirá de más aire.

Ella vive por Roble.

Corteza y piel son una. Musgo no se interpone en aquello.

Ella vive por Roble.

Luego de un deseo, el hada se marchó.

Ella con los brazos, rodeando al tronco.

De pronto, la madera cruje y se sobresalta. Ramas la estrechan, alguien la besa, tiene una hermosa cabellera verde.

Roble vive por ella.













Desafinada.

El calendario, acosado al despertar.

Murmura una canción y duerme. Sueña con su rostro y despierta.

Compra una revista y pinta una palabra en la servilleta.

Vive, pero está muy ocupada riendo en silencio.

La acera es pisoteada, el reloj caprichoso. Abren las puertas, el Edén no premia la lentitud.

Suena música: Él aparece. Por su garganta lleva una esencia, capaz de alimentar oídos.

Miles la rodean, sus vistazos son egoístas.

Estruja la servilleta con firmeza.

Aumenta la negrura, las estrellas están húmedas. Garabatos dichos y escritos, un fugaz flash se derrite en regocijo.

Una leve presión y Morfeo pierde.

Camina por la calle, tropieza y cae. Debe seguir, y llegar a su almohada.

Luces corren, se escabullen por el ruido ¿Le digo que dolerá?


Mano de Tinta.

Hojee el libro hasta el anhelado párrafo.

Mis ojos (ya agotados) finalizan la página en tu ayuda.

Tu nombre, remarcado en bolígrafo gris. Mi nombre, sonido perdido en la impresión.

El sadismo de la pluma, se da a conocer en el clímax .Mi mano recubre la tuya, desfigurada en los acentos.

Releo líneas, capítulos, mastico papel; beso tu lomo antes de dormir.

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