29 ene. 2009

Los muchachos del taller

Dos cuentos de Michelle Guillén

Frase:´´Acepté su invitación a tomar café, porque todo lo que quería era contarme un sueño``.



Era de día, corrí para evitar que una hoja me golpeara, seguí mi camino hasta la torre.Sorprendéntemente había llegado a tiempo para recoger las espinas esparcidas por el lugar, me dispuse a subir las escaleras, esperando que en el camino conseguiera más maravillas; pero no encontré nada y con pesar apagué las velas, y entonces, nací.
Ya en la calle, crucé por aceras hasta conseguir la piedra que había perdido en mi pesadilla pasada, por supuesto, la guardé en mi bolsillo. En ese momento tuve miedo de toparme con una mirada, que me obligara a robar lágrimas con que llorar mientras afilaba mi almohada; así que decidí aceptar la invitación de aquella persona, que sin disimulo bebería café junto a mis dedos, susurrando el sueño que tomó prestado de mis ojos, y aún no ha querido devolver. Sigo abrazando sus miembros en mi armario.

Frase:´´Te volviste a dormir, y yo empecé a leer esos misteriosos fragmentos``.

(sin título)

Él escribe todo el tiempo que puede en su diario, mientras yo me siento en la ventana a cantar versos, fumar algunos de sus cigarrillos y sonreirle desde mi lugar, asegurándole que no me arrojaré. Luego él toma mi mano, me habla y vuelve a su labor de escritor.
Así que ahora guardo mis caricias en una copa, beso a las estatuas del parque, compro la cena,limpio mis manos, y vuelvo temprano para coserme; mientras lo contemplo quejándose en sueños.
En mitad de la noche se despierta riendo, me saluda, susurra un cumplido, y vuelve a dormir.
Ese momento es el indicado, para yo abrir su diario, y enterarme entre los misteriosos y apetitosos fragmentos, la forma en que lo violaron las pesadillas el día en que me atreví a besarlo.