29 abr. 2010

Mi perspectiva de la visita de Armando José Sequera a la letra voladora

Desde el punto de vista de la ciencia es completamente imposible describir la realidad (en su totalidad) con un mero conjunto de ecuaciones, Armando José Sequera nos muestra un puente entre poesía y ciencia a través de su visión de la realidad, al decir: “la realidad termina siendo inventada por uno, ficcionalizamos tratando de describir los elementos”, esto podría situar al escritor como un ente que resume (al inmortalizar un evento) a la realidad como una forma de recordarnos el límite de nuestros sentidos, supongo.
Pero no todo es percepción del curso de un acontecimiento natural, el escritor es más que un observador, un testigo o un protagonista de la historia, el escritor es CREADOR, y él nos lo trasmite al manifestar: “la realidad puede ser falseada según el conocimiento, la percepción y la preparación de la persona”; esta perspectiva del escritor-creador puede notarse en La comedia urbana (serie de relatos y/o cuentos ocurridos en el minuto que va de 7:59pm a 8:00pm) donde ansiosos le preguntamos ¿por qué en un minuto?, ¿es esto posible? A lo que respondió: “Si uno pudiera ser Zeus y mirar el mundo desde arriba, la historia duraría un minuto”. Al asumir la escritura como un proceso creador se nada en aguas de dos mares, el de la fantasía y el de la realidad, la historia se vuelve una barca muy susceptible, a esta conclusión llegue cuando mencionó: “los límites de la fantasía son demasiado tenues”.
Además de tender estas ideas y reflexiones sobre la mesa de nuestro taller, y de comentar algunas de sus obras por las cuales mostramos principalmente nuestro interés como: Teresa, Mi mama es más bonita que la tuya, Los hermanos de Teresa, El derecho a la ternura, La comedia urbana, mi otro salchicha, etc; descubrimos en Armando un narrador que cuyos personajes pretenden denunciar a través de exageraciones cosas que ocurren, pero utilizando temas que perduren en el tiempo. Y cuya clave para hacer literatura infantil es escribir para niños desde su perspectiva, es decir, sin diminutivos, nada de “la cenita en la casita de la abuelita” porque si algo es cierto es que los niños ven su alrededor “grandooote”. Para culminar la reunión alguien preguntó: ¿de que se cuida? Y todos apuntamos en nuestras agendas: De la incomprensión, de los lugares comunes y de la exageración.
Marwelys Pinto

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